La Casa Sigrid de Baresi
A resguardo de los vientos lluviosos del Noroeste una ermita bajo la advocación de la Virgen de las Nieves congrega un reducido número de caseríos desde donde se divisan las lomas de los montes adyacentes de la primigenia Vizcaya, cuna del Señorío que llevará ese nombre durante siglos. Sito en el enclave de la Comarca de La Busturia, como se la llamó durante mucho tiempo antes de popularizarse el nombre más moderno de Urdaibai, esta región fue núcleo originario de Vizcaya y como tales los municipios –anteiglesias y villas- ocupaban los primeros asientos de las Juntas Generales de Gernika, bajo el árbol.
Baresi, actualmente Paresi, conforma un emplazamiento que ha sido poblado desde el neolítico. Las lomas suaves se prolongan hasta el mar en lo que desde la prehistoria fueran zonas de pastos que acaban su andadura en la escarpada costa de la Bahía de Bizkaia, en San Juan de Gastelugatxe y el cabo de Matxitxako. Como todo lugar de origen, son varias las leyendas que se albergan en este entorno. Una de ellas es la de que el primer Señor de Vizcaya, primero de un linaje de reyes Castilla, Jaun Zuria –el “Señor Blanco”, en vascuence- desembarcó en el vientre de su real madre desterrada a una legua de Baresi, en Mundaka. De origen nórdico el nombre de Sigrid también rememora latitudes más grises de allende los mares brumosos. Desde la loma de Baresi se observa, a resguardo, un mar casi siempre brumoso en la lejanía y a los pies, hacia el Este, se abre el paraje de Urdaibai. Quien mira desde allí recuerda al pastor neolítico oteando el valle lejano para divisar los últimos bisontes europeos o distinguir a los caballos que aún galopaban libres a orillas del estuario. A su lado, echados sobre la hierba, los apacibles perros vigilan los rebaños y sueñan también con la caza.
Tal es el origen de la Casa Sigrid de Baresi, con un inicio de carácter matrilineal: una perra llamada Sigrid que trajo al norte de la península unos aires lejanos, gráciles y ligeros, fue el origen de la Casa. Tras ella vinieron Astrid, la de la dulce mirada, y Sorgin – la “Hechicera” en vascuence-, cuyos movimientos y saltos recordaban a los seres míticos que cumplían las misiones más difíciles sin revelar el mínimo esfuerzo. Valgan estas líneas para su recuerdo.
En la actualidad la Casa Sigrid de Baresi desarrolla su cometido en la cría del San Bernardo bajo el amparo de la Virgen de las Nieves; manteniendo el espíritu original de búsqueda de la belleza en el carácter y planta de los perros criados ahora en las fructíferas laderas navarras de Tierra Estella y con cierta nostalgia de los brumosos mares del norte.